En la producción masiva de aceite de girasol, el método de extracción con solventes sigue siendo la opción más eficiente para obtener rendimientos superiores al 98% en condiciones óptimas. Este proceso, basado principalmente en el uso de hexano, requiere un diseño técnico riguroso que equilibre productividad, seguridad operativa y cumplimiento ambiental.
El hexano, un compuesto orgánico volátil, actúa como agente extractivo debido a su alta solubilidad para lípidos vegetales. En una planta bien diseñada, los granos de girasol prensados se someten a un contacto controlado con hexano líquido a temperatura ambiente (25–35°C), permitiendo que el aceite se disuelva completamente. Según estudios de la Universidad de Illinois, este paso puede lograr una extracción del 92–97% del aceite total si la humedad del material está entre 5–8%.
| Parámetro técnico | Rango óptimo | Impacto en eficiencia |
|---|---|---|
| Temperatura de extracción | 25–35°C | Máximo rendimiento sin riesgo de pérdida por evaporación |
| Relación sólido-líquido | 1:3 a 1:4 | Evita sobrecarga del sistema y mejora flujo de masa |
| Tiempo de contacto | 60–90 min | Garantiza completa saturación del solvente |
Una vez extraído el aceite, el sólido residual (meal) debe pasar por una etapa crítica llamada desolventización. Aquí, el hexano es removido mediante vapor caliente (100–120°C) bajo vacío parcial. Esta fase no solo recupera el 95% del solvente para reutilización, sino que también previene contaminación y mejora la calidad del subproducto. Una planta moderna puede reducir su consumo de hexano hasta en un 30% gracias a sistemas de recuperación cerrada.
Un caso de éxito documentado en Argentina muestra cómo una fábrica de 50 toneladas/día redujo sus costos operativos en un 22% después de implementar una línea de extracción automatizada con control digital del proceso. Además, la reducción de mano de obra directa fue del 40%, mientras que la estabilidad del rendimiento aumentó significativamente —de ±3% a menos de ±1%. Esto demuestra que la inversión inicial se recupera en menos de 18 meses.
La seguridad contra incendios, la ventilación adecuada y el monitoreo constante de gases son requisitos legales en países como España, México o Brasil. Equipos certificados según normativas ATEX o NFPA 497 protegen tanto a los trabajadores como al entorno. Además, las nuevas tecnologías permiten reducir emisiones de VOCs hasta en un 70%, lo cual es crucial para cumplir con regulaciones ambientales cada vez más estrictas en Europa y América Latina.
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